Para Mirka
La Ciudad de México guardó un deseo
Una mañana lila, Mirka llegó a la Ciudad de México, esa ciudad que camina deprisa pero también sabe hacer pausas bonitas. Entre jacarandas, cafés calientitos y puestos de tianguis, encontró una flor pequeña que parecía decir: “no necesitas correr para llegar a donde te quieren”. La ciudad encendió sus luces: Bellas Artes sonrió, el Ángel brilló y una trajinera llevó por el agua todos los pendientes que pesaban. Y Mirka entendió el mensaje: la vida puede ir rápido, pero el amor se nota en quien se detiene contigo a mirar la tarde.